En el mapa todo parece pequeño y cerca. Crees que lo tienes controlado: una lista de imprescindibles, 20 guardados en redes sociales, y la sensación de que allí «sobre la marcha». El problema es que en Nueva York, improvisar sale muy caro, aunque eso todavía no lo sabes.
Te va a faltar tiempo para saber qué sí compensa y qué no. Y un orden que no te haga perder horas (y cientos de dólares) sin darte cuenta. Porque aquí cada mañana mal organizada son tres horas de más caminando, un restaurante turístico donde pagas el doble, y la sensación de que te estás perdiendo lo mejor.
No te falta información. Te falta criterio sobre qué funciona y qué es perder el tiempo.
EN EL MAPA TODO PARECE FÁCIL.
HASTA QUE
NUEVA YORK TE PONE A PRUEBA.









