Creo que como la mayoría, si me dieran a escoger, elegiría una máquina del tiempo, volver atrás y vivir como vivieron nuestros ancestros es un sueño que difícilmente se cumplirá. Mientras tanto, nos queda leer e imaginar.
Eso me pasó con la calle Orchard, situada en el Lower East Side, es como dar un paso atrás en el tiempo.
Cuando a finales del siglo XIX los inmigrantes llegaban a tierras neoyorquinas, se alojaban en condiciones prácticamente infrahumanas, en este barrio.