Me encantan los mercadillos y por suerte en Nueva York hay multitud de ellos.
Pero no solo hay mercadillos de ropa, objetos o muebles, también los hay de comida como Smorgasburg, un food market con paradas de comida de diferentes países, una locura vaya.
Locura porque hay bastante gente y ¡decidir cuesta la vida! Te cuento.