Que me pirra el lobster roll no es ninguna novedad, para muestra dos botones: la cena crucero Nueva York y Lukes Lobster.
Y es que cuando algo me gusta lo doy todo, y me vuelvo sommelier a la caza y captura de los mejores lobster roll de la ciudad.
Que me pirra el lobster roll no es ninguna novedad, para muestra dos botones: la cena crucero Nueva York y Lukes Lobster.
Y es que cuando algo me gusta lo doy todo, y me vuelvo sommelier a la caza y captura de los mejores lobster roll de la ciudad.
El Hilton de la Avenida de las Americas es el hotel en el que más veces me he alojado en Nueva York.
Cada noche cuando volvía, justo en la esquina, veía un carrito con largas colas de gente. Y ya sabes el dicho, allá donde fueres, haz lo que vieres.
Así que si tanta gente había, muy malo no debía ser.
Antes de que te cuente si se com bien o no en The Butcher’s Daughter, ya te avanzo que te vas a parar por lo bonito que es, y es que llama mucho la atención su decoración.
Conocí el restaurante Félix por Tatiana (¡hola Tatiana!), una lectora del blog que durante un año estuvo viviendo en Nueva York y que estuve a punto de conocer en persona, pero finalmente las agendas no lo permitieron.
Ella iba prácticamente cada semana a Félix y me contaba las fiestas que allí se montaban: música, cócteles, buen ambiente y buen brunch, así que cómo no, yo estaba deseando ir desde entonces.
Mira que he llegado a pasar veces por la puerta, pero jamás me había dado por entrar, y eso que llama mucho la atención.
Un día estaba paseando por el barrio de Nolita para no varia, y me dije «de esta vez no pasas que entras».
Julia es de esas personas que el blog me ha dado, y que sin duda, da significado a todo el trabajo que conlleva.
Como todos nosotros, comparte pasión por la ciudad de Nueva York, y cada vez que viaja a la ciudad disfruto tanto, como si fuera yo quien está allí.
Fue el año pasado cuando descubrí las cupcakes con cream cheese, lo sé, pero casi era mejor vivir en la ignorancia.
Durante 35 años me había mantenido alejada de quesos tipo Philadelphia, nunca me había entusiasmado la idea de comer queso en plan mantequilla, no era para mí.
¿Te he dicho alguna vez que soy sommelier de dulces y helados?
Digamos que me puedo dejar la comida en el plato pero que para el postre, siempre tengo un sitio 😉
Me encantan las cupcakes, creo que para quienes me seguís por Instagram ya no es ningún secreto. Te diré más, el domingo hice una buena remesa 😉
En Nueva York mi promedio es de una diaria, al fin y al cabo siempre las quemo de tanto caminar, así que la cantidad inhumana de calorías que llevan no me perjudican demasiado. Allí claro.
El restaurante de Sylvia Woods es toda una institución en Nueva York desde 1962, si más no, se hace llamar la reina de la comida del alma (en inglés suena mejor).
Ella falleció en el año 2012, pero su restaurante y sus famosos waffles con pollo frito, siguen manteniendo su status.