Al restaurante Balthazar de Nueva York le tenía ganas desde hacía muchos años, ¡será que no había pasado veces por delante!
Pero no solo siempre había cola de gente para entrar sino que además, la carta no es precisamente económica. Aún así, tenía una espina clavada y tenía que ir.
Así que si estás pensando en una comida especial o una celebración, ten por seguro que no fallarás.