Conocí el restaurante Félix por Tatiana (¡hola Tatiana!), una lectora del blog que durante un año estuvo viviendo en Nueva York y que estuve a punto de conocer en persona, pero finalmente las agendas no lo permitieron.
Ella iba prácticamente cada semana a Félix y me contaba las fiestas que allí se montaban: música, cócteles, buen ambiente y buen brunch, así que cómo no, yo estaba deseando ir desde entonces.