Soy un poco freaky, lo reconozco, bueno eso ya lo sabes.
En mi Iphone miro a menudo el reloj mundial que tengo. Tener mi corazón al otro lado del charco siempre me hace pensar que hora es en New York y qué deben estar haciendo en ese momento.
Soy un poco freaky, lo reconozco, bueno eso ya lo sabes.
En mi Iphone miro a menudo el reloj mundial que tengo. Tener mi corazón al otro lado del charco siempre me hace pensar que hora es en New York y qué deben estar haciendo en ese momento.
Que me pirra el lobster roll no es ninguna novedad, para muestra dos botones: la cena crucero Nueva York y Lukes Lobster.
Y es que cuando algo me gusta lo doy todo, y me vuelvo sommelier a la caza y captura de los mejores lobster roll de la ciudad.
Nunca son demasiadas puestas de sol, nadie puede cansarse de ver como cae el sol sobre el skyline de Nueva York.
Estas cotizadas vistas han estado a punto de desaparecer debido a la construcción de nuevos edificios comerciales y residenciales, por suerte por ahora la sangre no ha llegado al río y las espectaculares vistas se conservan.
Fue el año pasado cuando descubrí las cupcakes con cream cheese, lo sé, pero casi era mejor vivir en la ignorancia.
Durante 35 años me había mantenido alejada de quesos tipo Philadelphia, nunca me había entusiasmado la idea de comer queso en plan mantequilla, no era para mí.
Antes de que te cuente si se com bien o no en The Butcher’s Daughter, ya te avanzo que te vas a parar por lo bonito que es, y es que llama mucho la atención su decoración.
Puedes comer en New York bien y a buen precio, no todo es comida rápida y hamburguesas pero… si quieres probar una realmente buena, toma nota.
Las hamburguesas son deporte nacional, no hay restaurante en la ciudad que no las incluya en su carta.
Yo tengo mis preferidas, las de Shake Shack, pero aún así me encanta seguir probando nuevas, sobre todo si es un sitio tan auténtico como P.J.Clarke’s.
Recuerdos los primeros años de ir a New York, de pasear por el barrio de Nolita. Era un lugar mustio, dejado… incitaba poco a caminar por el y mucho menos, a comprar.
Tiempo después, sus calles se invadieron de gente joven de bien, las hermanas Olsen son asíduas, y las boutiques, restaurantes y bares ocuparon sus locales.
Si cuando pasas una y otra vez por la puerta del Café Habana y siempre ves colas de gente estilosa esperando… pues al final dices «yo también quiero».
Me pirran las papelerías, aunque lo estoy dejando, al menos lo intento.
La primera papelería de Michael’s en Nueva York fue la situada en la calle 186, lejísimos y no caía de paso de nada, por suerte hace unos años abrieron una en el barrio de Chelsea.
El restaurante de Sylvia Woods es toda una institución en Nueva York desde 1962, si más no, se hace llamar la reina de la comida del alma (en inglés suena mejor).
Ella falleció en el año 2012, pero su restaurante y sus famosos waffles con pollo frito, siguen manteniendo su status.